Últimamente, me he cuestionado hasta
el trastorno mental, esa frase de Salvador Allende tan utilizada como
justificación por parte de muchos jóvenes, jóvenes como yo, de “Ser
joven y no ser revolucionario es una contradicción, incluso hasta
biológica", digo para justificar,
porque hablando con un par, les he preguntado por ejemplo, ¿por qué se dedican
a pintar murales, o a participar en marchas populistas en apoyo de una u otra
tendencia política?, por ejemplo en vez de utilizar ese tiempo en dar clases de
historia a otros jóvenes, y con ese dinero comprar libros y el material
necesario para hacerlo, y sus respuestas
se orientan hasta de manera inconsciente hacia la dirección de la figura del joven revolucionario. A mí esto,
discrepando del Ex presidente Allende, me parece una generalización apresurada,
que aunque en el discurso resalta por su carácter sentimental y romántico, solo
toma en cuenta el carácter rebelde del joven, que nace en uno como persona cuando
llega a la adolescencia, y se da cuenta que ya no depende
tanto de la figura paterna o materna sobre todo, para hacer ciertas cosas, como
pensar o actuar por uno mismo.
Sin ánimos de aburrir a nadie
poniéndome tedioso, o muy científico, quitándoles su preciado tiempo de jugar a
la granjita en facebook, tengo que tratar de explicar un poco lo que es mi idea
de lo que conlleva ser un revolucionario de verdad, lo cuál a mi parecer, se
compone de tres o quizás más factores que podrían caracterizar a una persona
como eso, un revolucionario; el primero es la rebeldía, la cual no surge de
ningún otro lugar, sino de nosotros mismos, según la sociobiología de Wilson,
uno al nacer no tiene otra opción, que someterse a los cuidados de nuestra
madre, por ser tan indefensos, y a no tener la capacidad de “cuidarnos” por
nosotros mismos, siendo tan flojos, nos volvemos sumisos a los cuidados tan
hermosos en la mayoría de los casos de nuestra madre, uno va creciendo, y esa
sumisión permanece y se extiende también hacia la figura del padre, quienes
tienen uno, porque aún somos unos niños y lo que nos gusta es que nos cuiden y
nos hagan todo más fácil, pero en el momento que uno llega a la pubertad, al
salir de la escuela y encontrarse con ideas un poco más maduras en el exterior
de nuestra burbuja paternal, nos damos cuenta de que podemos pensar cada vez
más por nosotros mismos, lo que PODRÍA ser bueno o malo para uno, en ese
descubrimiento, se va cultivando un espíritu que será tan rebelde, como nuestro
espíritu mismo sea, o en la mayoría de los casos, como nuestro entorno
sociocultural nos lo permita, o sea, tan rebelde como una empanada. El segundo
factor, es el apego consciente a una manera de pensar, a una ideología, pero no
solo es estar apegado a esta, sino también, comprenderla e interpretarla de la
mejor manera, teniendo en cuenta que las ideas son las que van moldeando
nuestro devenir en la sociedad, buscando que este devenir sea lo más
beneficioso y ejemplar, pero también, que no perjudique a nadie, y el tercer
factor, es la capacidad de accionar, que va de la mano con el espíritu rebelde;
incluyo este último, porque conozco personas rebeldes pero sin causa alguna
(ideologías), que en vez de ser productivos, beneficiosos o ejemplares, son
todo lo contrario, conozco también algunos que son muy buenos pensadores, pero
que no ponen en practica sus ideas, quizás por miedo al rechazo o mera pereza
(como yo, nah es joda), la capacidad de accionar va más allá de pensar y ser
rebelde, porque conlleva poner a prueba nuestras cualidades, y el cómo uno es
capaz de aprovecharlas, en este caso, en beneficio de la mayor cantidad de
personas posible, teniendo en cuenta, que uno no revoluciona solo su mente,
sino que siempre esto va orientado a una transformación exterior. Es entonces
que uno es revolucionario, el ser rebelde e impertinente nos ayuda a vencer el
miedo, esto nos da la posibilidad de accionar, poniendo en práctica nuestras
mejores cualidades, alimentadas por ideas, que sirvan como orientación para
poder saber de qué manera poner en práctica estas cualidades para que sean lo
más beneficiosas o productivas tanto para uno como para los demás.
Es después de meditar esto, que
siento algo de esa mezcla pegajosa de enojo con vergüenza que a uno le cuesta despegarse
de la cabeza, cuando veo a un joven, justificando el pintar un mural, o
haciendo propaganda en algún evento populista /jalabolas de algún político, con
aquella tan famosa y romántica pero equivocada frase, a mi parecer, de Salvador
Allende.
Pintando
murales, lo cual me parece el mejor ejemplo de jaladera de bolas a un gobierno,
o a cualquier político, pero más a un gobierno, lo veo como algo de lo más
vergonzoso, ya que un pueblo no debería estar elogiando el desempeño de un
gobierno, el gobierno, con su buena gerencia debería intentar tener lo más
contento que pueda a su pueblo, y este, como señal de agradecimiento le daría
su apoyo en las próximas elecciones re-eligiéndolo si es posible, o dejándole
un gran porcentaje de apoyo de no poder re-elegirse. Rendirse como un perro
sumiso ante el populismo que solo busca apoyo electoral, es el más grande
error, y síntoma de mediocridad mental de un pueblo, y es también lo más
peligroso, porque alimentar a una bestia tan grande como un gobierno, con
orgullo y sumisión, es lo que a este le da la capacidad de jugar a su antojo
con la gente. Y luego se preguntan el porqué de las medidas autoritarias, sin
darse cuenta, que todo ese autoritarismo fue alimentado antes por una jaladera
de bolas monumental.
Es
entonces compatriotas revolucionarios (jajaja) que los invito a ser
revolucionarios pero a conciencia, sin jalarle bolas a gobierno alguno, sea
color mierda o color Beatles, progresista o socialista, del Madrid o del
Barcelona, siendo constantemente una oposición crítica, razonable, y de apoyo,
intentando que el gobierno nos de lo mejor de si, para nosotros retribuir eso
con lo mejor que podamos dar, y entonces
elogiarlos votando por ellos, sin la necesidad de lamerle las bolas como si
fuéramos unas prostitutas limosneras, o derrocarlos, en caso de que no merezcan
apoyo alguno.
¡PATRIA!
¡SOci… Nah, a la mierda.

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